Para entender AlterNativa Francesa hay que entender primero a su fundadora. María Eugenia Gervasoni creció en Buenos Aires, pero su adolescencia tuvo otro escenario: las calles de París. Cuando tenía poco más de diez años, su familia se mudó a Francia por razones laborales. Vivió allí más de seis años, aprendió el idioma, se empapó de la cultura y creció entre dos mundos. Siempre se sintió profundamente argentina, pero con algo de Francia prendido en el alma.

Al regresar a Buenos Aires para comenzar su carrera universitaria en la UBA —eligió Ciencias Políticas— trajo consigo algo que no quería perder: el francés. Ese idioma que había adoptado como propio, esa fonética que reconocía como suya, ese mundo que la había formado durante años tan decisivos como los de la adolescencia.

Mantener el francés no era una cuestión de nostalgia. Era una necesidad real, casi urgente. Quien habla francés sabe que este idioma tiene una particularidad que lo hace especialmente desafiante: su fonética. Sonidos que no existen en español, una musicalidad propia, una manera de mover la boca y respirar las palabras que se aprende, sobre todo, viviéndolo desde pequeño.

María Eugenia salió a buscarlo. Recorrió Buenos Aires —en una época sin internet, sin búsquedas digitales, sin redes sociales— preguntando, golpeando puertas, probando profesores. Y descubrió algo que la sorprendió: encontrar un buen profesor de francés con fonética nativa, verdaderamente francófono de origen, era extraordinariamente difícil.

Era 2004. Y esa dificultad que encontró para sí misma era, en realidad, la misma dificultad de miles de personas que querían aprender el idioma correctamente pero no tenían cómo acceder a una experiencia auténtica.

Hay momentos en la vida en que una necesidad personal y una vocación más grande se encuentran sin que uno lo haya planeado. Para María Eugenia, ese momento fue en 2004, al terminar su licenciatura y enfrentarse al mundo laboral.

Tenía algo que muy poca gente en Argentina tenía: años de inmersión real en la cultura francesa, un francés auténtico aprendido en las calles de París, y una red de relaciones que seguía conectándola con esa comunidad. Pero también tenía algo más profundo: una deuda simbólica con la cultura que la había acogido.

De esa combinación —la necesidad identificada, la experiencia vivida, la gratitud pendiente— nació la idea que se convertiría en AlterNativa Francesa.

La primera versión de AlterNativa Francesa era una escuela de idioma. Pero no cualquier escuela: una que reuniría hablantes nativos de países francófonos y los capacitaría para difundir el idioma y la cultura en Buenos Aires.

El nombre no fue casual. La N mayúscula en “AlterNativa” es una declaración de intenciones: los Nativos eran el corazón del proyecto. Personas que traían consigo no solo el idioma, sino la cultura viva, la fonética real, el mundo francófono encarnado en sus propias historias.

La Cámara de Comercio Franco Argentina fue una aliada clave en esos primeros pasos. A través de ella, María Eugenia conocía y recibía a jóvenes franceses que llegaban a Buenos Aires a hacer una experiencia en América Latina. Su rol era entrevistarlos, conocerlos y, sobre todo, recibirlos. Hacerlos sentir seguros en una ciudad nueva, exactamente como otros habían hecho con ella años antes en París.

Lo que comenzó en 2004 como una escuela de idioma con un puñado de nativos franceses en Buenos Aires se transformó con los años en algo que ninguna planilla de negocios hubiera podido predecir.

Hoy AlterNativa Francesa es una asociación civil sin fines de lucro con una comunidad que no para de crecer, con una reputación construida encuentro a encuentro, y con actividades que llegan a personas de toda Latinoamérica y el mundo.

Ya no es solo una escuela. Es un espacio de encuentro, de cultura, de comunidad. Talleres sobre gastronomía francesa, literatura, cine, francofonía. Encuentros en vivo con hablantes nativos. Programas solidarios. Una comunidad que eligió el francés como puerta de entrada a otro modo de ver el mundo.

Hoy, más de veinte años después, AlterNativa Francesa sigue siendo exactamente eso: un espacio donde la visión del mundo de una cultura se comparte, se vive y se transmite. Porque cada lengua encierra mucho más que palabras.


María Eugenia Gervasoni es politóloga (UBA), fundadora y presidenta de AlterNativa Francesa, de espíritu curioso y emprendedor. Vivió más de seis años en París y desde su regreso nunca dejó de conectar el mundo francófono con América Latina.